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Comentarios
Hola a todos. Ya han pasado muchos años de esta discusión y no sé si su situación habrá cambiado, que seguro que sí, pero me gustaría añadir algo. Soy filóloga hispánica y máster en ELE. Tengo varios cursos y he asistido a varios seminarios relacionados con la enseñanza de ELE. La precariedad, en estos años, no ha desaparecido, por lo cual, me he visto obligada a cambiar de sector laboral.
Hay gente que comenta que no es necesario ser filólogo para ser profesor de ELE y con tal de hacerte un curso de unas horas, ya eres profesor. Para mí parecer, no todo el mundo que haga un cursillo de 120 horas puede ser profesor de ELE. En el máster, concretamente, había un informático que había decidido hacerse docente. Tenía más faltas de ortografía que un niño empezando en la escuela. A ver, a nadie se le ocurriría hacerse un curso de 120 horas de leyes y ejercer como abogado, ¿no? ¿Por qué está mejor visto que todos puedan llegar a ser profesores de ELE?
Otra cuestión es el Convenio de enseñanza y formación no reglada: una basura. Un profesor que ha estudiado años, con prácticas, cursos, idiomas, etc. ganando el SMI. ¿Quién en su sano juicio va a pasarse años y años estudiando y perfeccionándose para cobrar menos que un trabajador del Mercadona?
El IC y sus cursos para "ser profesor de español" Sin importar si has estudiado o no una filología, así como los contratos mercantiles de sus "profesores colaboradores" y los becarios. Tenemos al enemigo en lo que debería ser un organismo que velase por el buenhacer de la profesión de ELE.
La Asociación de profes de ELE que luchaba por mejoras en nuestra profesión se disolvió por la desunión que hay entre nosotros.
No podemos exigir mejoras cuando hay envidias y competencia entre compañeros de profesión.
Por esto y muchas otras cosas, he dicho adiós al mundo del ELE y, sinceramente, no me arrepiento. No voy a venderme por una miseria.
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